A principios de semana hice una clase de prueba de yoga aéreo y ya estoy apuntada para el resto de la temporada. El origen de esta disciplina que me ha enamorado, está en el yoga y en la acrobacia, aunque también podemos encontrar referencias del Pilates. El creador de este último método, Joseph Pilates, se inspiró en varias disciplinas como Yoga, Zen, Taichi y Culturismo. A los métodos de entrenamiento de los antiguos griegos y romanos, le sumó el de la mecánica corporal y de la correcta respiración. Y os cuento esto porque el origen de estos ejercicios es el mismo: la postura correcta y la respiración correcta. (Si quieres saber más sobre la respiración y la ansiedad puedes leer este post).

Hace un año que empecé a practicar Hatha Yoga y, durante las intermitencias de mi asistir a clase, he podido comprobar que tan sólo una clase tenía efectos sobre mí durante al menos los 5 días siguientes. Así que estoy segura que la práctica regular va a traerme grandes beneficios. Siento mi cuerpo de otra manera porque mi conciencia está puesta en cada parte de él, voy con menos prisa por el mundo, y noto mi cuerpo trabajado. Y es que, aunque el yoga se vea desde fuera como una actividad relajada, hay un gran trabajo de fuerza y equilibrio, sin embargo, se trabaja desde el sistema parasimpático, que facilita la relajación, reduciendo el ritmo cardiaco y la presión arterial. Vamos, un antídoto contra el estrés en toda regla.

El yoga es la práctica de una serie de ejercicios para beneficiar la postura, la flexibilidad, el equilibrio, el tono muscular, la respiración y el funcionamiento de los órganos. Tiene los beneficios de nutrir los discos intervertebrales, fortalecer los huesos, mejorar la oxigenación de las células y aumentar el drenaje linfático. El yoga aéreo multiplica el trabajo ya que es todo un desafío para nuestra propiocepción (la percepción de nosotros mismos en el espacio). Al perder el punto de apoyo estable de las habituales asanas (posturas de yoga), se trabaja mucho el equilibro y la fuerza abdominal. Esta es la única manera de estabilizar la postura ¡y te aseguro que acabas sudando por mantenerse firme!

La intención intangible del ejercicio en el yoga aéreo es similar a la del yoga tradicional, trabajar más con el cuerpo y menos con el control, es un ejercicio de entrega a tu cuerpo, a tus músculos, a tu flexibilidad, a tus límites, a tu respiración. Es un desafío que nos planta en la cara cuales son nuestras limitaciones, nos enseña a aceptarlas y a trabajar con ellas con constancia.

El valor añadido de esta disciplina es, que al estar parte de nuestro cuerpo o todo él en suspensión, rompemos moldes mentales y físicos, pudiendo así explorar plenamente la identidad de nuestro cuerpo, que está acostumbrado a tener el suelo como apoyo. Y además es tan divertido como cuando de pequeños nos colgábamos en los arcos de los parques.

Al poner el corazón por encima de la cabeza, figurada y literalmente, el cuerpo se ve forzado a trabajar desde el cuerpo intuitivo en vez de con la mente, más desde los músculos y menos desde el control, que en el yoga aéreo está supeditado al equilibrio, al que confiamos nuestra supervivencia como metáfora de vida en la que, sin equilibrio, sin estabilidad, no podemos vivir.

Estas son las posturas que trabajamos en la primera clase (van con numeritos porque aún no me sé los nombres en sánscrito). Para mí la más dura fue la nº 4 por la exigencia de equilibrio y la 6, porque soy hiperlaxa en la articulación de la rodilla y las corvas se me cargan demasiado. Y mi favorita fue la nº5, por el gran trabajo de estiramiento y en rango de movimiento que proporciona el soporte de la tela. Lo más sorprendente de la clase: ¡la postura sobre la cabeza, sirsasana, sin apoyo y la relajación final, savasana, dentro de la tela!! Fue como ser una oruga, y aunque el principio mareaba un poco, el mecer de la tela fue realmente relajante.

He escrito este artículo con la colaboración de mi amigo y sherpa de vida Lucas Casanova

¿Practicas yoga, has probado el yoga aéreo? ¿cómo te hace sentir a ti la práctica del yoga? ¡Comparte tus experiencias conmigo!